Las impuntualidades del corazón
- Tinta de un bisturí

- 23 dic 2022
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¿Cuántas veces nos han dicho “no te rindas”, “inténtalo una vez más”? ¿Cuántas veces nos hacen entender que si no lo hacemos estamos siendo cobardes? ¿Cuántas veces nos abandonamos a nosotros mismos por entregarnos a ese “último intento”?
Pero…
¿Cuántas veces nos han dicho es suficiente? ¿Cuántas veces están a favor de vernos renunciar? ¿Cuántas veces nos miran con ojos cargados de piedad si decimos “basta ya”?
Muchas de unas y muy pocas de otras, porque no hay nada más fácil que decirle a alguien continúa y nada tan sencillo como decirle ríndete.
¿Cuántas veces al intentarlo lo hacemos sin corazón y cuántas veces decimos adiós sin llevárnoslo? ¿Somos capaces de esperar por él antes de recorrer algún camino? Puede ser, pero es un impuntual.
Sí, el corazón es impuntual; No sabe a que hora entró, mucho menos conoce su hora de salida. No sabe de cantidad, hasta que lo mucho se convierte en demasiado y lo poco en insuficiente.
Impuntual para rendirse, impuntual para continuar. Porque no hay reloj que pueda marcarle el paso, ni las ganas de continuar, mucho menos los saltos que da al querer renunciar.
No le pidas a alguien que siga, mucho menos que se detenga. No puedes contar con eso, cuando su motor es tan impuntual.

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